Imagínate vivir una realidad que no querías ni esperabas.
Una realidad que fue parte de tu pasado pero nunca la habías pensado ni aceptado.
Imagínate llegar a ser ciego/a (a causa de una enfermedad heredada) o llegar de ser una puta (como profesión heredada). ¿Cómo sobrevivirías cada día y noche? ¿Dónde encontrarías conexión en el mundo? ¿Con otras personas, animales, objetos o aún colores?
En esta película, La última mirada, estas dos realidades florecen para un hombre que se llama Homero y una mujer que se llama Mei. Aunque ellos son personajes artísticos, curiosos, capaces y bien redondos, tienen historias distintas y sufren bastante. Quizás sufren de manera igual.
La lección que ellos nos da es bien bonito, aún obvio: ¿De qué estás tú agradecido/a?

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